. Esa sonrisa era su salvación, su ancho de espadas y mi
perdición y si me detengo a pensar, no niego que puedo
llegar a sentir miedo, porque los buenos momentos no
prevalecen por siempre en mi vida, ahora como no voy a
optar por esa actitud, simplemente dejo que todo vaya
surgiendo, arremetiendo cuando haga falta, viviendo este
momento que me toca, que nos toca. Porque nadie sabe
que hay más allá, y si habrá más, porque para mi no
existe posibilidad alguna de que sea de otra manera,
porque lo quiero así, porque me quedo, porque te adoro:
Porque te elegí.
